lunes, 9 de septiembre de 2013

Un buen castigo.

No creo que leas esto nunca. Da igual, tampoco pretendo que lo hagas, pero yo quiero escribírtelo. Ya sabes. ''Por si acaso''. Eres un hijo de puta. Y un cabrón. Pero eso ya lo sabes. Lo que me has dicho esta tarde me ha... tocado. Ha sido como si dijeses todo lo que más me duele junto. Bueno, es que no ha sido exactamente como eso... Es que ha sido justamente eso. Cuando me has dicho que pensase en el peor castigo que se me ocurriese, lo primero que se me ha pasado por la mente ha sido el ''castigo'' de dejarlo con la persona que amas. Para siempre.  Después, se me ha venido a la cabeza cuando mis padres me castigaron un mes sin salir de casa porque me pillaron borracha. No vi a mis amigos en un mes. Una putada, ¿eh? Pero cuando me dijiste: ''¿Ya le tienes? Bueno, pues eso pero durante un año.''     Joder, eres un hijo de puta y me has tocado. La verdad, una hora encerrada contigo no es tan malo. Y yo que pensaba que me ibas a violar. Tonta de mí... Una de las cosas que más me han marcado de hoy que me hayas dicho, ha sido algo como:
''Cuando te hacen algo que te duele más que otra cosa, hace que ese dolor sea tan pequeño que ni lo sientas. ¿Por qué te crees que no me dolían las quemaduras del cigarro? Me puedes quemar un ojo si quieres, pero no me va a doler más que haber estado en ese puto sitio encerrado un año''.
Eso  y el juego del boli. Gracias por enseñarme el juego más entretenido del mundo, porque ''El juego más entretenido del mundo es el juego que nunca termina.'' Jugaré de vez en cuando. Una pena que tenga truco, me gusta ganar. Igual que te gano a ti.
- Ferrero, te mueres por que te de un beso.
-No, Irene, no. Me muero por que a penas me des medio.
Pobre. Con lo que a mí me gusta que me tiren peluches y después me griten ''TE QUIERO''. O que me digas que voy a salir volando. O que vayamos subiendo las escaleras y me pares en cada piso para tirarme al suelo y decirme una y otra vez que eres único porque eso no me lo hace nadie y que todavía y por ahora no me quieres matar. Pero odio tener que suplicarte que me sueltes porque estés encima mía y no tenga fuerza, o tener que golpear la pared y gritarles a todos ''SOCORRO'' para que me saquen de ahí.  Porque no te importo o algo. Me has llegado, Ferrero. Y, aunque parezca que no, yo también me acordaba de alguna de esas fechas que me has mencionado en ''tu vida en verso''. Creo que yo también te aprecio, aunque sea un poco. Pero bueno, a lo mejor es que las ''putas zorras'' como yo también podemos follarnos a 40 pero apreciar solo a un rubio que me ha hecho pensar más en una hora de tarde que otra persona en los 16 años que llevo de idas y venidas. A lo mejor soy más hija de puta que tú pero no quiero que sufras mucho por mí... Será eso, seguro. O será que algún día te contaré ''mi vida en verso'', al terminar cogeré un peluche y te lo lanzaré al grito de ''TE QUIERO''. No lo creo. Yo soy más hija de puta que eso. Mientras tanto, dejaré que ''sigas muriendo por medio beso mío.'' O que sigas contando los meses. 15297, ¿no? Algo así. O te putearé mañana. ¿Quién sabe? Yo sólo sé que me encanta irme a casa con un ''MORENAAAAAA. ¡Que la quiero!'' Desde el otro lado de la calle. Y me encanta irme llorando de una puta habitación y volver diciendo: ''Hijo de puta, si me he ido ha sido porque tenías razón.'', después de que lo último que te haya escuchado decir sea un ''Me río yo de todos los que les dejan sus novios o novias y van de que se quieren morir... Un puto año ahí metido no tiene comparación con eso. Mira tú. Él te dejó. Me descojono de ti y de esa puta mierda.'' Pero, ¿y qué? Mereció la pena volver para escuchar que había sido la única que tuvo cojones a ir abrazada a ti desde la estación de buses a tu casa. Delante de él. ''Eso sí que es tener cojones. Y a mí, que hicieses eso, creas que no, pero me ha llegado.'' Algo así, me gusta escuchar.
Pero, puta rubia, buenas noches. Le espero mañana.

Irene.                          

lunes, 2 de septiembre de 2013

Era lo que había, era lo que tocaba. (26-08-13)

Lo hice todo por dejar atrás nuestro pasado. Todo. Y hoy, he mandado a la mierda todo lo que tanto me costó conseguir durante dos años. Olvidarte. Hoy he vuelto a sumergirme en el mar de esos ojos azules... No era el mismo mar. Como si las olas de tranquilas que solíamos saltar los dos juntos, en las que nos zambullíamos, las que nos salaban la boca interrumpiendo cada beso... Como si esas olas que nos llevaban a la orilla, hubiesen cambiado de playa. Ahora ese mar tiene unas olas distintas, irregulares. Unas olas que, cuando se están formando, parecen susurrarte: ''Huye, nada hacia la orilla y huye. Lejos, muy lejos...'' Son las mismas olas que al romperse, gritan: ''HUYE, NO VUELVAS A LO QUE PASASTE HACE DOS AÑOS, JODER, HUYE''. Pero no las hago caso. Su voz, sus palabras, cada sílaba y letra que pronuncia, que gesticulan sus labios... Cada una de ellas, impiden que huya hasta la orilla del mar de sus ojos. Impiden que me salve. De él. De mí. De nosotros. De nuestro pasado. Ese que él me ha recordado en cada beso. En todos. Esos besos que me cosen los labios a él. A los recuerdos a su lado. Pero... son recuerdos. Y soy consciente de ello.
Recuerdos: palabra de 9 letras que te afirma que lo que tuviste antes, ya no va a volver.
Pero... ¿volver? ¿A qué? ¿A dos años de mierda sufriendo por alguien que no merece la pena? ¿Por recuerdos? No renta. Demasiados motivos para no querer volver a vivir todo aquello. Todo aquello que me hizo feliz, pero que después me destrozó.
Dos años después, ni si quiera su mano tiene el mismo tacto sobre mi piel que antes. Sería la brisa cálida, el mar, o la arena lo que lo hacía especial. Pero ya no siento la brisa cálida, ni oigo el mar, ni tengo restos de arena en la ropa o entre los dedos de los pies. Su tacto ya es un recuerdo. Un recuerdo, ¿solo? No. Un recuerdo de mierda. ¿Por qué de mierda? Porque, por mucho que intento que tus manos y mi piel hablen, solo discuten. Como tú y como yo hace dos años. Como discutían nuestras lágrimas la última noche que te besé. Como no volveremos a hablar, ni si quiera a discutir, nunca más.

The End ?

domingo, 1 de septiembre de 2013

La persona con la que eras feliz ha decidido serlo por su parte.

A veces quieres desaparecer tanto. Demasiado. Nada sale bien y la impotencia que sientes tiene una altura de alcanzar la luna. Vuestra luna. Esa que él te prometió que sería tuya. Igual que el cielo. Todavía sigo mirando hacia arriba, esperando cualquier cosa que me permita cerciorarme de que vas a volver. De que va a volver y va a cumplir todo eso que me prometió. Pero... también me prometió que no se iría nunca, que estaría siempre. Pero un 'siempre' no se cumple si has faltado un solo segundo, y... no sé cuánto llevo sin ti, pero que de verdad, esto a mí me parece una puta eternidad. Algo infinito. Y ya, por ser infinito, sé que no vas a volver. Que todo eso que sentía a tu lado (llámalo amor, llámalo como quieras), sigue aquí, conmigo. Al contrario que tú.