jueves, 9 de abril de 2015

A mi razón de ser.


La tinta del bolígrafo que tengo en la mano estaba destinada a una carta de amor que no he sabido empezar.
El folio en el que estoy escribiendo con la tinta del bolígrafo que tengo en la mano, también estaba destinado a una carta de amor que no he sabido empezar.
Todos los pensamientos que he intentado ordenar hace unos minutos para escribirte en este folio y con esta tinta, también estaban destinados a una carta de amor que no he sabido empezar.


No he sabido cómo empezar a decirte que me haces más falta de la que me hago yo.
No he sabido cómo empezar a decirte que mis días sin ti, no son días. En realidad, se parecen más a esas noches en las que no puedo parar de pensar todo lo que sería capaz de dar por que estuvieses a mi lado, acariciándome el pelo y abrazándome con las fuerzas que te quedan.
No he sabido cómo empezar a decirte que, mi futuro, si no es contigo, no quiero que sea con nadie. Porque nadie me hace sonreír como tú lo haces, o como lo hace un recuerdo tuyo. Porque consigues que me pierda en tus ojos cada vez que los miro, hasta cuando están cerrados, mientras duermes, porque no puedo dormir por verte hacerlo a ti.
No he sabido cómo empezar a decirte que eres la razón de todas y cada una de mis palabras, tanto de las buenas como de las malas. De las buenas, porque es lo que me sale decir de lo feliz que llegas a hacerme, y de las malas, porque hay días (noches) que no te tengo.
No he sabido cómo empezar a decirte que soy capaz de hacer lo imposible sólo por ver la sonrisa más bonita que he llegado a ver desde que me conozco.
No he sabido cómo empezar a decirte que si me levanto de la cama cada mañana, es por ti, y que, si llego con vida a acostarme por la noche, también lo es. Por volver a repetir la tarea de despertarme al día siguiente y pensar en ti.
No he sabido cómo decirte que, desde que te encontré, mis inviernos son menos fríos hasta cuando te pienso.
No he sabido cómo decirte que te daría todo a cambio de nada, igual que lo haces tú día a día.
No he sabido cómo empezar a decirte que, si te pierdo a ti, no quiero encontrarme ni a mí.
No he sabido cómo empezar a decirte que todo lo que había buscado y necesitado, lo he encontrado en ti, y me lo has ido mostrando cada día, hasta el punto de no dejar de hacerlo nunca.
No he sabido cómo empezar a decirte que me enamoras día sí y noche también, incluso cuando no estás, incluso en ese instante en el que dejo de pensarte un segundo, para volver a pensarte el doble.
No he sabido cómo empezar a decirte que eres, con diferencia, lo mejor que tengo, o lo mejor que me tiene a mí.
No he sabido cómo empezar a decirte en una carta de amor todo esto y más.. porque nunca podría terminarla.

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