domingo, 15 de febrero de 2015

1-1 = 6+1

Hubo un gato que perdió una de sus vidas por mí.
Yo sabía que le quedaban otras seis, pero su mirada de ojos verdes hacía que me sintiese culpable.
¿Cómo iba a recompensarle?
Yo, una más.
Pensé eso. Una más.
Y, por ser una más, me quedé sin una vida menos.
Ya no tengo ninguna.
Él ha recuperado su vida perdida.
Yo he recuperado las ganas de vivir.
Por estar muerta.