miércoles, 28 de septiembre de 2016

Por qué me daré cuenta de las cosas tan tarde...

Por no saber ver todo lo que tenía, apreciarlo y quererlo como se merece, como si no hubiera mañana... Porque, a veces, no lo hay.
Cualquier día te levantas con la esperanza de que vuelva a mirarte tal y como lo hacía antes, cuando todavía teníamos todas las ganas del mundo de querernos para no dejar de hacerlo.
Pero todo se apaga, sólo por no haber sabido ayudarte a mantener el fuego encendido, y por estar llorando sobre las últimas ascuas que aún arden.
Por no haber luchado ni hecho todo lo posible, como me prometí a mí misma, por haberme quedado mirando cómo todo se iba sin intentar agarrarlo... y porque tu mano ya no está lo suficientemente cerca si quiera para rozarla antes de que la vea desaparecer, para ya no
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