martes, 30 de agosto de 2011

Y no hay más .

Fui solo una más de cientos, ¿cómo no pude darme cuenta? Pero me quedan dos opciones: quedarme quieta o echar a correr.
¿Qué elegir? ¿Qué conclusiones sacar?
Si me quedo quieta, seguiría viendo cómo le va todo, sin mi, jodiéndome al máximo, sin mucho que hacer.
Y... echar a correr? Podría hacerlo, y lo haré, ¿qué puedo perder? Supongo que nada, no puedo perder algo que no tengo. Tú ya no estás, y sé que tampoco te has pensado volver, ni lo harás. Dijiste que era para siempre, pero un siempre no se cumple si has faltado un solo segundo. Pero yo, como la tonta que soy, te quiero, y te voy a querer siempre, y voy a esperar por mucho que me duela. Es verdad... uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde.

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