Hace ya tiempo que me convencí de que era incapaz de acabar nada.
Sobre todo lo que hace que mi alma se arrastre sin posibilidad de encontrar salida.
Hace ya tiempo que dejo los cuadernos a medias, las frases sin punto y las palabras sin sentido alguno.
Sobre todo cuando no soy capaz de expresar todo lo que me quema por dentro.
Hace ya tiempo que me cuesta saber lo que siento, por qué y cómo pararlo.
Sobre todo porque no sé sacarlo de mí, agota, y duele tanto.
Hace ya tiempo que aprendí a dejar la cabeza en standby sólo para que no te traiga hasta mí.
Sobre todo al cerrar los ojos, cuando es inevitable que mi mente dibuje los tuyos.
Hace ya mucho, pero que mucho tiempo, que no me entiendo.
Sobre todo porque no me hablo, así no sé ni lo que pienso ni lo que siento.
Hace ya tiempo entendí que, para huir de todo esto, es mejor no empezar nada.
Sobre todo porque sé que soy capaz de acabarlo.
Hace ya tiempo que no hay nada sobre todo.
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