lunes, 4 de noviembre de 2013

Hablemos de lo que es sentirse solo.

Apenas tienes fuerzas para admitir que de verdad lo estás. Te tiemblan las manos y lo único que puedes hacer es sujetarte la mano izquierda con la derecha y/o viceversa. Lo haces tú. A ti mismo. Porque no hay nadie más que esté ahí para hacerlo. Solo te apetece eso. En realidad, ni si quiera te apetece. Eso es solo un acto reflejo. Algo que haces inconscientemente porque lo necesitas. Necesitas el contacto entre tus manos mientras las lágrimas caen sobre el pijama después de haberse suicidado desde la barbilla al haber llegado correteando desde la mejilla. También te sorbes los mocos. También porque tampoco tienes fuerzas para coger un mísero pañuelo. Tus manos están ocupadas entre ellas. O con la pared. Al fin y al cabo, eso también es contacto.

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