viernes, 1 de diciembre de 2017

aquí no ha nevado

¿Cuántas veces más tendré que repetirme que lo hice mal para darme cuenta de que ya no hay vuelta atrás?
Cada minuto que sobrevivo pensando en qué hubiese sido, en que sería ahora si hubiese tomado el otro camino... a mi parecer, y a mi padecer también, el que considero correcto.
Muy consciente de ello, duele todavía más el hecho de saber todo lo que eché a perder para ganarme la mayor de las condenas cada vez que lo recuerdo.
Por poco que sirva lamentarme de mis aún más lamentables decisiones, estoy convencida de que la situación no podía haber sido de otra manera cuando pienso y me doy cuenta de que tengo lo que me merezco.
Pero, no tranquila con ello, ya me aseguro yo de convencerme de que todavía queda lo peor. Que aquello que va a acabar conmigo por completo está por llegar.
Y que, como le dije a él, no será nada fácil, nunca me referí a ello de esa manera... en cambio, esta vez sí será imposible, por eso será la última.
Aunque de esta nada pueda resucitarme.
Aunque duela.
Que por lo menos no sea tarde.
Y que no deje una sola secuela.

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