sábado, 13 de octubre de 2012

VFN.

Te dan pinchazos en el corazón. Tienes un nudo en la garganta que no te deja decir en voz alta lo mucho que le echas de menos, para que esté donde esté, te escuche. Las lágrimas caen por tus mejillas, pasan al lado de tu boca y van a parar a la almohada. El mismo escalofrío cada tres minutos, como si estuviese él al lado diciéndote: estoy bien, no te preocupes por mí. Da igual. Te preocupas. Porque le quieres. Da igual lo que pasase. No importa. Ya no. Ahora que no está él, no. Te imaginas como serán los días. Esos que se te echan encima y parecen no acabar nunca. Esos en los que él no va a estar. En los que tampoco querrías estar tú. Te sientes culpable de todo lo que ha pasado. De que él ya no esté. Yo... echaré de menos no tener que echarte de menos.
                   
                     Hasta dentro de un año, rubio.

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